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judit

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23/02/2012

Mercedes GLK 200 CDI


 

INFORMACIÓN GENERAL

El Mercedes-Benz GLK es el SUV más pequeño de la marca alemana. Se sitúa por debajo del Mercedes-Benz M, GL y G y destaca por un diseño muy particular, menos deportivo que por ejemplo el Audi Q5.

La versión de prueba es el Mercedes-Benz GLK 220 CDI BlueEfficiency con el motor de 143 CV, con tracción 4×2 (es la única que no ofrece la tracción total 4Motion) y cambio automático 7G-Tronic de 7 velocidades (de forma opcional por 2759,19 €). Es la versión de acceso a la gama del todoterreno.

Es ideal para aquellos que buscan un tamaño manejable para conducir por ciudad, bajo consumo, distinción por su diseño exclusivo y característico de Mercedes y la calidad que siempre ofrece la marca. Práctico, de calidad y excelente comportamiento.

El Mercedes-Benz GLK se puede adquirir con diversas motorizaciones, donde encontramos cuatro motores diesel y uno gasolina. Las opciones diesel son el Mercedes-Benz GLK 200 CDI BlueEfficiency de 143 CV (37.450 € con cambio manual de 6 velocidades), GLK 220 CDI BlueEfficiency de 170 CV (39.571,01 € con cambio manual y 42.950 € con cambio automático 7G-Tronic y 4Matic), GLK 250 CDI de 204 CV (45.750 € con cambio automático 7G-Tronic y 4Matic) y el GLK 350 CDI de 231 CV (55.499,99 € con cambio automático 7G-Tronic y 4Matic). La única versión gasolina es el GLK 350 BlueEfficiency de 360 CV (53.625 € con cambio automático 7G-Tronic y 4 Matic).

Los precios pueden resultar un poco elevados a la hora de incorporar extras. Por ejemplo, nuestra versión de prueba parte de los 37.450 €, pero si añadimos el cambio automático 7G-Tronic (2.759,19 €) o la tapicería en cuero y tela (577 €), pasa holgadamente de los 40.000 €.

Aún así, hasta finales de Mayo, Mercedes ha lanzado el Mercedes GLK Edición Limitada, con más equipamiento y un precio reducido. Cuenta con llantas de 19”, paquete exterior e interior deportivo y un precio rebajado. La Edición Limitada sólo se puede adquirir con el GLK 200 CDI (desde 34.500 €), con el GLK 220 CDI (36.900 €) y GLK 220 CDI 4Matic (41.900 €).

El Mercedes-Benz GLK mide 4.525 mm de largo, 1.840 mm de ancho y 1.698 mm de alto. Destaca por su diseño cuadrado, sus formas muy marcadas y las líneas rectas que le aportan personalidad. Guarda parecido con sus hermanos mayores, conservando la imagen distintiva de Mercedes.

En la parte frontal, destaca el capó elevado respecto al conjunto, la parrilla con la gran estrella de Mercedes en el centro, las entradas de aire del paragolpes, los faros antiniebla de serie y los faros halógenos cuadrados.

En el lateral se siguen predominando las líneas rectas y marcadas, con grandes ventanillas que facilitan la visibilidad y con las lunas oscurecidas (versión de prueba). Encontramos los retrovisores con los intermitentes integrados, y en el techo las barras cromadas. También destacan notablemente las llantas de 17” de 7 radios que el Mercedes-Benz GLK incorpora de serie. Echamos en falta las estriberas para que facilite el acceso al interior.

La parte trasera es la más recta y sobria de todo el conjunto. También con la luneta tintada, faros cuadrados y doble salida de escape.

La altura libre al suelo es de 187 mm, mientras que la altura de vadeo es de 30 cm, aceptable para circular por campo y sortear los diversos obstáculos que nos podamos encontrar.

Resumiendo, el diseño del Mercedes-Benz GLK es único, alejándose de lo que usualmente encontramos en modelos como el Audi Q5 o BMW X3. Es muy radical, o gusta o no gusta. A nosotras particularmente nos encanta, y es uno de los puntos favorables del modelo.

El Mercedes-Benz GLK se puede adquirir en diversos colores. Encontramos algunos sin cargo, como el Blanco Calcita (unidad de prueba), Negro o Rojo Ópalo y otros con cargo, los colores metalizados (1024,96 €), como el Azul Cavansita, Beige Perla, Gris Alabandina, Gris Tenorita, Marrón Cuprita, Negro Obsidiana, Plata Iridio y Plata Paladio. El color Blanco Diamante Bright tiene un sobreprecio de 2031.51 €.

Los principales competidores del Mercedes-Benz GLK son el Audi Q5, que pudimos probar hace unos meses o el BMW X3. Por precio (comparando mismos motores y prestaciones), el GLK es más caro que el BMW pero más asequible que el Audi Q5, aunque el Mercedes-Benz GLK rompe con el diseño y estilo deportivo de sus dos principales competidores, dando un plus de exclusividad.

INTERIOR

La habitabilidad del Mercedes-Benz GLK es muy buena. A pesar de su tamaño exterior reducido, su habitáculo es bastante amplio, sobre todo en las plazas delanteras. Pueden viajar holgada y cómodamente 4 adultos, aunque está homologado para cinco ocupantes.

Respecto a la accesibilidad, al no contar con estriberas en los laterales, a gente de baja altura puede resultarle un poco complicado acceder a las plazas. Una vez dentro, la posición en los asientos delanteros es alta, permitiendo una mejor visibilidad junto con la gran superficie acristalada.

Las plazas delanteras son muy amplias y cómodas. Los asientos, tapizados en tela y cuero, ofrecen una buena sujeción y como comentábamos antes, la posición es elevada. Los mandos se encuentran un poco alejados, obligando a desviar la vista de la carretera, sobre todo los del climatizador (la radio se puede controlar mediante el volante multifunción). Los mandos del climatizador se encuentran situados en la parte más baja de la consola central, junto a la palanca de cambios.

Los asientos delanteros cuentan con regulación eléctrica en altura e inclinación del respaldo. Además, también cuenta con regulación lumbar manual, ofreciendo más opciones para encontrar la posición de conducción óptima. Los mandos para regularlo se encuentran en el lateral de asiento, y para echar el asiento hacia delante o hacia atrás, también encontramos una palanca manual en el mismo lateral.

Los asientos traseros ofrecen espacio para 3 ocupantes, aunque la plaza central puede resultar justa para una persona adulta en un viaje largo. La altura al techo es más que suficiente para un adulto de 1,90 metros de altura y el hueco para las rodillas también es adecuado y suficiente. De la plaza central sale un reposabrazos con posavasos incorporado, algo duro y que se nota en la espalda si nos situamos en dicha plaza.

También están tapizados en tela y cuero y cuentan con reposacabezas. En el túnel central encontramos las salidas de aire del climatizador. Los paneles de las puertas traseras cuentan con un pequeño apoyabrazos en cuero, elevalunas eléctricos, tirador cromado y altavoz propio.

Mercedes siempre ha destacado por la calidad de sus materiales y acabados, y como no podía ser de otra forma, el Mercedes-Benz GLK ofrece un interior de gran calidad y buenos acabados. Volante y palanca de cambios tapizados en cuero, plásticos blandos y agradables al tacto, buen ajuste de las piezas… Es uno de los aspectos destacados del modelo.

El volante de 3 radios (grande) es multifunción, tapizado en cuero y regulable en altura y profundidad. En el centro encontramos la estrella de Mercedes y desde él se puede controlar el sistema Bluetooth, activar al control por voz o manejar la radio. También incorpora las levas, mediante las cuales se puede controlar el cambio automático.

En la parte izquierda del volante encontramos dos palancas. La situada más arriba es la del control de velocidad, mientras que la situada más abajo controla los intermitentes, las luces y los limpiaparabrisas. Puede resultar un poco lioso hasta que uno se acostumbra.

El maletero tiene una capacidad de 450 litros, ampliables a 1.550 litros si se abaten los asientos traseros. Gracias a su forma cuadrada y a que una vez abatidos los asientos encontramos una superficie plana, la capacidad de aprovechamiento es máxima. Bajo el suelo del maletero encontramos un doble suelo con la rueda de repuesto. La boca de carga es muy ancha y situada a una altura cómoda para introducir objetos voluminosos. La cortinilla cubreequipaje se puede retirar para aprovechar más el espacio.

 

El salpicadero cuenta con poca profundidad, lo que contribuye al amplio espacio de las plazas delanteras. Comparte con el diseño exterior sus líneas rectas y marcadas, y el plástico es blando y no rugoso o desagradable al tacto.

El cuadro de instrumentos está compuesto por tres esferas. La esfera izquierda muestra la capacidad del depósito de gasolina y la temperatura del motor, a la derecha el cuentarrevoluciones y en el centro el velocímetro, donde además, en el centro, encontramos el ordenador de a bordo. Éste muestra el modo del cambio automático, el consumo, los kilómetros recorridos, la hora, la temperatura exterior, etc.

La consola central está presidida por la pantalla de la radio. Bajo ésta encontramos las salidas de aire del climatizador automático bi-zona, los controles de la radio y más abajo los controles del climatizador, situados un poco incómodos, obligando a desviar la vista de la carretera.

Bajo los controles del climatizador se encuentra la palanca de cambios del cambio automático 7G-Tronic de 7 velocidades. Va tapizada en cuero, y se puede manejar de forma automática o de forma manual (mediante la propia palanca o mediante las levas en el volante). Tras la palanca se encuentra la ruleta que acciona el modo de conducción, un posavasos y el reposabrazos delantero.

Encontramos algunos huecos en los que depositar objetos, como en las puertas, las reposabrazos (delantero y trasero), los posavasos o las red situada bajo la guantera (refrigerada y con llave).

PRUEBA DINÁMICA

La versión de prueba es el Mercedes-Benz GLK 200 CDI BlueEfficiency de 143 CV asociado al cambio automático 7G-Tronic de 7 velocidades y tracción 4×2 trasera. Cuenta con el sistema Stop&Start de serie, un sistema que para el motor cuando el vehículo se detiene y lo enciende automáticamente cuando el coche vuelve a ponerse en marcha.

El motor destaca positivamente por su consumo homologado (5,6l/100km) aunque a nosotras nos consumió más (8,6l/100km). También es un motor poco contaminante, emitiendo 145g/km de CO2 (149g/km de CO2 con cambio manual). Su consumo urbano es de 6,4l/100km (6,9l/100km con cambio manual) y su consumo extraurbano de 5,1l/100km (5,0l/100km con cambio manual). Con el depósito de combustible de 59 litros que incorpora de serie (ofrece en opción un depósito de 66 litros) se pueden realizar en torno a 750 km sin repostar.

Su par máximo es de 350 Nm y su velocidad máxima de 190km/h (195km/h con el cambio manual). Desde parado, alcanza los 100km/h en 10,8 segundos, 5 décimas más tarde que con el cambio manual.

El motor puede resultar un poco ruidoso cuando se pisa el acelerador y sobre todo pasando de 120km/h, aunque el sonido no entra dentro del habitáculo gracias a la buena insonorización.

Va asociado a la caja de cambios automática 7G-Tronic de 7 velocidades (opcional y que incorpora la versión de prueba). Es uno de los aspectos a destacar por su buen funcionamiento, suavidad y eficiencia en los cambios. No se aprecian los cambios de marchas y no ocurre como en otras cajas automáticas, que se nota pérdida de potencia al cambiar de una a otra. Además de por la comodidad de conducir un vehículo automático, también cuenta con otra ventaja y es que su consumo es inferior que la versión con cambio manual.

Tras la palanca de cambios y junto al posavasos delantero, encontramos una ruleta que permite modificar el modo de conducción. Encontramos tres posiciones: C (confort), en la que el consumo de combustible es óptimo, S (Sport), conducción deportiva y M (Manual) con levas en el volante o la palanca de cambios.

Su peso es un poco elevado (1.845 kg), 20kg más que la versión con cambio manual. Aún así la aceleración no es mala, sobre todo a bajas vueltas gracias a su par máximo (desde las 1.200 rpm). A altas vueltas le cuesta más acelerar.

Aconsejamos adquirir la versión Mercedes GLK 220 CDI de 170 CV 4Motion, que por 2.700 € más se adquieren 27 CV más de potencia y la tracción 4×4, que siempre es recomendable en un vehículo todoterreno y que la versión de prueba es la única de la gama que no admite incorporar la tracción 4Motion.

El Mercedes-Benz GLK es un vehículo de tamaño más reducido que el de sus competidores y en su conducción resulta un coche muy ágil y de respuesta suave para conducir por ciudad. Aparcarlo no resulta complicado al no ser de dimensiones grandes.

Al conducir por curvas, sí que podemos notar un ligero balanceo y una ligera pérdida del eje delantero (subviraje), aunque gracias a los sistemas de seguridad que incorpora de serie, se solventan rápidamente y no resultan un problema.

La versión de prueba monta las llantas de serie de 7 radios y 17”, con neumáticos 235/60 R17 (delante) y 255/45 R17 (detrás). De forma opcional se pueden adquirir llantas de 19 y 20”.

La suspensión del Mercedes-Benz GLK es muy cómoda y ofrece sensación de confort en los ocupantes, haciendo que no se aprecien los terrenos en mal estado dentro del habitáculo. La suspensión adaptativa Agility Control (de serie) hace que sea más blanda o más dura en función del terreno por el que circula.

La suspensión delantera es de tipo McPherson con resorte helicoidal, mientras que la trasera es de paralelogramo deformable con resorte helicoidal. Cuenta con barra estabilizadora tanto delante como detrás.

La dirección asistida es de cremallera. Su tacto no es duro, sino más bien blando, respondiendo con rapidez y precisión a las indicaciones transmitidas desde el volante.

El sistema de frenos está compuesto por frenos de disco ventilado (delante y detrás) y responden bastante bien. Se trata de un elemento importante en vehículos de gran peso como el Mercedes-Benz GLK.

Consideramos que es el coche ideal para circular por ciudad o hacer alguna escapada al campo pero sin meternos en terrenos complicados, y es que no podemos pedirle más a la versión de acceso, ya que no cuenta con tracción 4×4 (ni en opción). Aconsejable para quien desee un vehículo con carrocería todoterreno, con amplio habitáculo y espacio para sus ocupantes y que en su tiempo de ocio suela escaparse al campo.

EQUIPAMIENTO

La unidad de prueba del Mercedes-Benz GLK no era de las más completas, ya que no incorporaba elementos como el navegador. Aún así, sí que incorporaba el cambio automático 7G-Tronic (2.759,19 €) o los cristales de las ventanillas traseras o del portón del maletero oscurecidos (480 €).

El Mercedes-Benz GLK de serie incorpora múltiples airbags (de rodilla, frontal, laterales delanteros, de cabeza delanteros y traseros), ABS, ESP+ASR, indicador presión neumáticos, columna de dirección con ajuste en altura y longitud, dirección asistida, faros antiniebla, anclajes ISOFIX, sistema de ayuda de arranque en pendiente, ordenador de viaje, reposacabezas activos en los asientos delanteros, retrovisor exterior izquierdo e interior con antideslumbramiento automático, retrovisores eléctricos y térmicos, volante de cuero multifunción regulable en altura y profundidad, climatizador bi-zona Thermatic, apoyabrazos delantero y trasero con posavasos, asientos delanteros con regulación en altura y el del conductor con ajuste lumbar, cierre centralizado, autoencendido de luces, elevalunas eléctricos, función de parada y arranque ECO, tapizado de tela Boston, asiento trasero abatible, barras del techo en aluminio, estor cubreequipaje, posavasos delantero, Bluetooth, radio cd/mp3, rueda de repuesto plegable, guantera refrigerada y con llave, llantas de aleación de 17”, etc.

De forma opcional se puede incorporar los airbags laterales traseros (460 €), cámara de visión trasera (496 €), control de velocidad Tempomat con Speedtronic (315 €), lavafaros (357 €), sistema Pre-Safe (453 €), paquete deportivo exterior AMG con tren de rodaje deportivo y faldones (4.051 €), o paquete deportivo exterior (1.579 €), kit de memorias con asientos delanteros eléctricos (1.608 €), asientos delanteros calefactables (426 €), climatizador Thermotronic tri-zona (804 €), lavaparabrisas calefactado (227 €), sensor de lluvia (137 €), maletero con apertura y cierre automático (571 €), techo corredizo panorámico eléctrico (1.922 €), pintura metalizada (1.024,96 €), pintura metalizada Blanco Diamante Bright (2.031,51 €), tapicería en cuero (2.480 €), tapizado símil cuero Ártico y tela (577 €), techo interior en negro (205 €), barras del techo en negro con el paquete todoterreno (686 €), enganche para remolque (1.045 €), cargador de 6 cds (374 €), Comand APS con navegador, disco duro y cargador de 6 DVD (3.571 €), sonido Harman/Kardom Logic7 (874 €), dvd en plazas traseras (2.416 €), etc.

Aconsejamos adquirir el paquete ILS con faros bi-xenón, luz diurna LED y lavafaros (1.683 €) y el sistema Parktronic, con control de distancia de aparcamiento delantero y trasero (948 €), que también incorpora la versión de prueba.

El precio total de la versión de prueba es de 42.529,19 €, con la tapicería en cuero y tela, control de velocidad Tempomat con Speedtronic, cristales oscurecidos y cambio automático 7G-Tronic.

A DESTACAR

Amplitud habitáculo

Cambio 7G-Tronic

Diseño

Tamaño perfecto para tráfico urbano, salir al campo o hacer alguna pequeña aventura fuera del asfalto

A MEJORAR

Precio

Ausencia de estriberas a los lados

Poco equipado (sin navegador ni faros bi-xenón) y los extras un poco caros




 
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